Vincent Van Gogh.

sobre los adoquines rotos
en la tierra baldía
un marinero canta entre huesos y latas
a la boca hecha pedazos
las olas se mecen en la húmedad de las lámparas
el viento grita n la faz de los días
inmóvil
etéreo
casi herido
como un adolescente
camina
se desplaza
en soles amarillos
grasiento
un soldado de pálido rostro y cabellera roja
canta en los muros su cada vez más y cada vez más impaciencia
los dedos murmuran una historia de un cuerpo enfermo
sobre la polución de ese esqueleto la enfermedad crece
banderas negras, estrellas, paja
velas ardientes se derriten en el espejo de Alicia
las cucharadas de codeína vítrea
han caído sobre una mano en el diván
la mano sangra
y él no pudo en su torpeza escribir otro poema.